A poco más de cuatro meses de haberse realizado trabajos de reacondicionamiento, el puente ubicado en el cruce de las rutas 9 y 51 vuelve a presentar un marcado deterioro que genera preocupación entre conductores y transportistas. Lejos de consolidar una solución duradera, las reparaciones muestran un desgaste acelerado que afecta uno de los accesos más utilizados hacia la Autopista Ruta 9, clave para la circulación regional.
El sector más comprometido se localiza en la subida al puente desde la mano Rosario–Buenos Aires. Allí se observan huellones profundos, ondulaciones pronunciadas y baches de gran tamaño que obligan a reducir considerablemente la velocidad, especialmente al tránsito pesado. En determinados momentos del día, el paso se torna prácticamente intransitable, incrementando el riesgo de roturas vehiculares y de posibles siniestros.
La Ruta 51 cumple un rol fundamental para la logística, el transporte comercial y el tránsito particular. Cabe recordar que las obras recientes se realizaron por orden de la Justicia Federal, abarcando distintos tramos del puente y sus accesos. Sin embargo, a pocos meses de aquellas intervenciones, las deformaciones reaparecieron, devolviendo al cruce vial un estado similar al previo y reavivando el reclamo por soluciones estructurales y definitivas.